Los días pasaban volando, Zoe no dejaba de hacerme llamadas siempre que salíamos de trabajar para llegar a un acuerdo con los preparativos de la boda o preguntarme si no tenía más personas importantes a las que invitar.
Pero yo quería hablar con Jax sobre esa situación, me agobiaba un poco saber que podía tener una boda enorme con todo tipo de gente que desconocía, así que aproveché que ambos estábamos en la oficina para poder comentarle mis inquietudes respecto a sus planes, porque él apoyaba