—Ahí viene —murmuró Zoe, cerca de mi oído.
En cuanto vi a la vendedora acercarse a nosotros, me dispuse a levantarme de la banca para contemplar que en sus manos traía varias prendas cubiertas de una bolsa plástica transparente. Su cara no tenía mucha expresión más allá de demostrar serenidad.
—Escogí tres opciones basándome en la contextura de la novia, ustedes deciden si les gusta alguna o prefieren otros modelos —informó, sin dejar caer los vestidos.
—Déjeme ver el primero —pidió Zoe.
Le qui