POV DE MATTEO
El reloj de pie en el vestíbulo marcó las tres de la madrugada. Cada campanada pesada vibró a través de la silenciosa mansión Conti como un insulto personal.
Estaba sentado solo en mi estudio, con un vaso medio vacío de whisky apretado en la mano. El líquido ámbar apenas se movía mientras miraba por tercera vez la grabación de seguridad en la pantalla de mi laptop.
Ahí estaba ella.
Isabella, escabulléndose por la entrada lateral a las 10:45 de la noche, vestida únicamente con ese