**PUNTO DE VISTA DE DAMIEN**
El eco del nombre de Isabella todavía no se apagaba cuando la puerta reforzada se abrió de un golpe. La empujé detrás de mí, contra la pared de cemento, y levanté el arma justo cuando Matteo apareció en el umbral.
Estaba peor de lo que esperaba. La camisa empapada de sangre seca, los ojos demasiado abiertos, demasiado fijos, como si llevara horas mirando algo que solo él podía ver. No era el hombre calculador que había construido un imperio junto a mí durante años.