POV DE DAMIEN
El mensaje encriptado llegó sin nombre, sin firma, sin ninguna de las huellas digitales habituales que su equipo había aprendido a rastrear. Simplemente apareció en la tableta segura como un fantasma materializándose en la oscuridad.
Damien lo leyó una vez. Luego otra. Coordenadas. Rotaciones de guardia. Marcas de tiempo de imágenes térmicas. Suficiente detalle preciso para confirmar lo que su instinto había estado gritando durante horas: la cabaña de la montaña estaba complet