Punto de vista de Alex
Llevaba tres días mintiéndole a Maya, y ella lo sabía.
—Estás actuando raro —dijo, acorralándome en la sala de descanso el lunes por la mañana—. Más raro de lo habitual.
—Estoy bien.
—Saltaste cuando Damien pasó frente a tu oficina ayer. Literalmente saltaste.
—Me sobresalté.
—Llevas tres semanas trabajando aquí. Sabes quién trabaja aquí. —Cruzó los brazos—. ¿Qué está pasando?
—Nada.
—Alex.
—Maya, déjalo.
Me estudió, luego suspiró.
—Bien. Pero cuando estés listo para habl