30. Antojo
El auto se desplazaba por la ciudad custodiado por varios vehículos del personal encargado de la seguridad del presidente Lenox.
En el interior Alys seguía recostada en su pecho, Abel sujetándola en un abrazo protector y con la otra mano trazando suaves círculos en su vientre... el silencio se prolongó y el ambiente se volvió íntimo entre ellos.
De vez en cuando Abel depositaba tiernos besos en la frente de Alys... ella cerró sus ojos dejándose llevar por esa sensación que le daba paz y seg