Capítulo 86. Malentendidos
Cuando Maximiliano llegó a la suite donde se hospedaba su esposa, eran casi las cinco de la mañana. Comenzó a golpear la puerta bruscamente, sin cesar.
Eilam, al escuchar aquellos golpes desesperados —como si alguien estuviera siendo perseguido para matarlo—, se levantó de inmediato, tratando de evitar que Luciana y Amelia se despertaran. Estaba furioso y a punto de desquitarse con quien fuera que estuviera al otro lado, incluso pensó que después se quejaría por el mal servicio.
Pero al abrir l