El primer día de trabajo de Isabela en la Compañía Altamirano fue todo lo que ella había esperado. Desde el momento en que cruzó las puertas de la moderna edificación, se sintió como en casa. El ambiente estaba lleno de energía positiva, con empleados dedicados y un liderazgo visionario que la inspiraba a dar lo mejor de sí misma. Alejandro le había brindado un puesto en el departamento de marketing, y desde el primer momento, ella demostró su talento innato. Se sumergió en los proyectos, entre