La noche en la ciudad transcurría con tranquilidad, pero dentro del sanatorio, la amenaza era silenciosa y letal. Mientras Isabela descansaba, ajena a la tormenta que se cernía sobre ella, Camila movía los hilos en las sombras.
Había esperado demasiado.
Había tolerado demasiado.
Si Leonardo no quería alejarse de Isabela por voluntad propia…
Ella se encargaría de eliminar el problema.
—No pueden fallar esta vez. —su voz era fría mientras hablaba con el líder del grupo que había contratado.
—Tran