La mansión canadiense estaba tranquila esa noche, envuelta en una atmósfera de serenidad. La chimenea crepitaba suavemente en la sala principal, mientras el viento afuera susurraba a través de los árboles que rodeaban la propiedad. Dentro, las luces suaves y cálidas iluminaban cada rincón, creando un refugio perfecto para lo que estaba por ocurrir.
Isabela se encontraba en su habitación, una mezcla de nervios y calma inundando su ser. Había algo en el aire esa noche, una energía tranquila pero