[REC] 07 NOV 1999 - 02:15 AM
La estática gris barrió la pantalla como una tormenta de nieve electrónica, acompañada por un chirrido agudo que hizo que Elena se tapara los oídos por instinto.
Cuando la imagen se estabilizó de nuevo, Elena tuvo que reprimir un grito.
Solo habían pasado catorce días desde la primera grabación. Dos semanas.
Pero el hombre sentado en la silla de madera parecía haber envejecido una década.
Alejandro Vargas ya no llevaba la bata de laboratorio inmaculada. Llevaba una