Ajena a lo que se avecinaba viví el comienzo de mi
relación con Ian con alegría, con ilusión. Me dejé llevar por
la sensación de seguridad que tenía a su lado. Me permití
disfrutar de la vida. Olvidé por unos días que mi pasado
estaba lleno de drama y dolor.
Ian era maravilloso.
Ian era cariñoso.
Ian era cuidadoso.
Era todo lo que una mujer, o mejor dicho yo, deseaba en
un hombre. Era guapo e inteligente, atractivo. Ponía mi bien
antes qu