Después de cuatro días interminables en el hospital, los médicos nos
informan de que no hay mejoría en el estado de Joan. Tras la puñalada
recibida por el ladrón que intentó llevarse mi maldito bolso, Joan cayó hacia
atrás, propinándose un fuerte golpe en la cabeza, lo que hizo que quedara
inconsciente y, de momento, no ha despertado.
Entro en la habitación y miro a Silvana que se encuentra a su lado. Paul
también está con ella, cosa que, por lo menos, me da un leve respiro. Aunque
ya he