Capitulo VIII

Y después de unos segundos Merida lo estaba besando también. Se estremeció en el momento en que Lee Joon deslizaba sus manos por la espalda pegándola más a él, Merida se vio asaltada por un anhelo que no se parecía en nada a cualquier otra sensación que hubiera experimentado antes. En ese momento lo estaba besando con abandono, no pensaba en nada, solo sentía, y en lo más profundo de su ser estaba segura de que lo que estaba sucediendo entre ellos era hermoso y necesario.

_ Deberíamos parar Mer
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