Capítulo ciento veintiuno. No pienso soltarte.
— — — — Narra Brad Lancaster — — — —
A veces, lo más duro no es enfrentarse al enemigo.
Es volver a casa con el miedo de no ser recibido igual.
Pero Amy… Amy me recibió como si no hubiera pasado un segundo. Como si no me hubiera ido a buscar a un hombre al que juré nunca más mirar a los ojos. Como si su corazón supiera que el mío late por ella, incluso cuando estoy lejos.
Ahora duerme.
O lo intenta.
Tiene la cabeza apoyada en mi pecho, y yo siento