24. “Despertando al diablo”
LILIT.
No recibe respuesta, pero por la expresión llena de satisfacción de su cara me doy cuenta de que no es necesaria una respuesta. Él ya sabe que tenerlo cerca me debilita, que provoca sensaciones que nunca antes había experimentado y lo disfruta. Permanece frente a mí, y yo le miro con la boca abierta e incapaz de moverme, observando cada detalle: su mirada gris y fría, la rigidez de su mandíbula y como lentamente analiza cada una de las gotas de sudor que resbalan por mi cuello producidas