Siento cómo todas las miradas van y vienen entre David y yo. El aire está completamente quieto mientras esperan, conteniendo la respiración, a ver qué hace su jefe. Veo la mente de David girando a toda velocidad, calculando cómo reaccionar y qué impresión causará su siguiente movimiento. Tiene los ojos entrecerrados, mirándome como si me retara a volver a hablarle así delante de su gente. La mano de Marcus también ha caído de mi espalda, y ahora mi piel se siente helada.
Parece que pasan horas