Con el paso de los días, el accidente había quedado en el pasado con un mal sueño, afrontemos la semana dedicándonos al trabajo, ver a Hugo a diario se había convertido en algo habitual, comíamos juntos, cenábamos juntos, hacíamos el amor, y pese a su insistencia, yo regresaba a mi casa, aunque desease quedarme allí con el. Quería a hacer las cosas bien, en el momento adecuado, mi vida había dado un giro de 360 grados, y quizás si, inconscientemente temía estropearlo todo al vivir juntos. Las