Una semana después, Soledad regresó a España. Lucero y María se ven de vez en cuando.
Hoy es un día muy especial, ya que Sebastián y María tienen la cita con la obstetra y están ansiosos por saber el sexo de los trillizos para poder decorar la habitación.
—Amor, vámonos —grita Sebastián desde la entrada de la mansión.
—Ya voy, cariño —le contesta María.
Ella se levanta con dificultad del sofá, todavía sintiendo las molestias propias del embarazo. Lucero la ayuda a levantarse y le da un abrazo d