Capítulo 12. ¡Estás obsesionado!
Efelios se quedó callado, procesando la información recibida, cuestionando si un demonio podía petrificarse, porque él lo estaba en ese momento. Se mostró tan conmocionado que, por primera vez en milenios, tartamudeo.
—¿Te-te has- e-enamorado?
Dylan asintió, se apartó y recuperó su forma humana. Efelios tenía la maldita razón una vez más.
—¡Te has vuelto loco! ¡¿En qué demonios estabas pensando para poner los ojos en una mujer mortal! —rugió cuando salió de su estupor.
Efelios creía que Astrid