Capítulo 39. ¡Entrégamelo!
«Tráelo y te entregaré a tu hijo.»
Efelios apretó los puños, sus colmillos se extendieron y se los enseñó a su madre. Mentía, podía olerlo en el ambiente y también, podía recoger el olor de la sangre de su hijo. Zarek había sido herido.
«Los vidrios del auto estaban rotos.»
—Déjalo ir y me quedaré en su lugar —se ofreció con decisión.
Zarek apretó los puños, sus colmillos rompieron su labio inferior al morderse. Había luchado para evitar ser atrapado, pero finalmente no consiguió nada, estuvo e