Adrián termina de bajar lentamente los escalones restantes, deteniéndose a solo dos pasos de distancia de ella. La observa con un dolor desgarrador quemándole la pupila, sintiendo que cada palabra de la joven es una ejecución calculada a su orgullo y a su devoción.
–Veo que la traición y la ambición desmedida están incrustadas en tu sangre, Valeria –dice Adrián en un murmullo amargo, sintiéndose completamente herido y destruido por dentro.– Es algo de lo que definitivamente no puedes huir, por