HORAS DESPUÉS
El silencio se vuelve denso y asfixiante con el transcurrir de las horas, mientras las sombras de la noche se alargan sobre los lujosos muebles de caoba y el aroma a sándalo de Adrián Volkov se mezcla con el olor ferroso de la sangre seca en la frente de Valeria. La joven permanece sentada al borde de la inmensa cama, envuelta en la bata de seda blanca que apenas la protege del frío del aire acondicionado, sintiendo cómo una punzada rítmica y dolorosa le deforma las sienes debid