–¿De verdad crees que esto que ves aquí es dolor físico, Valeria? Esto que tengo en el costado no es más que un simple rasguño sin importancia, una marca más de la guerra en la que vivo desde que nací –dice Adrián, clavando en ella una mirada inyectada en rabia y en una decepción tan profunda que resulta más lacerante que cualquier arma blanca. –El verdadero dolor, ese que te destruye las entrañas y no te deja respirar por las noches, se siente únicamente cuando la persona que más amas en este