–El pacto de sangre firmado por nuestros padres queda oficialmente cancelado y destruido a partir de este preciso instante, Bianca –sentencia Adrián Volkov con una voz helada, firme y tajante, manteniendo la espalda recta frente a la chimenea encendida de la mansión Petrov mientras se ajusta con lentitud los puños de plata del saco, rehusándose a concederle ni un solo milímetro de vacilación a la mujer que lo observa fijamente desde el sofá de terciopelo.
–¿Cancelado? ¿Destruido? ¿De verdad te