–¡Contesta de una maldita vez, Adrián! ¡Por lo que más quieras en este mundo, responde a este maldito teléfono! –grita Valeria entre sollozos desgarradores mientras ajusta el manos libres y esquiva, a toda velocidad, un camión de carga en medio de la tormenta torrencial que azota la avenida principal.
Con los nudillos manchados de sangre roja y espesa, presiona torpemente los botones del tablero, manteniendo el control del volante blindado con una sola mano mientras la camioneta sortea los sem