Da un paso firme hacia adelante, dándome un empujón brusco con el hombro que me hace tambalear sobre mis piernas debilitadas, obligándome a sostenerme de la pared para no caer al suelo. Camina con paso firme y decidido hacia la puerta de salida del pasillo de emergencias, pero justo antes de cruzar el umbral, se detiene en seco, girando la cabeza lo suficiente para que su perfil afilado me llene de una nueva oleada de terror psicológico.
–¿Sabes algo que realmente me genera curiosidad? –pregun