–Transfiere catorce millones a la cuenta cifrada en Luxemburgo y cierra de inmediato el libro contable de esa entidad de papel –ordena Valeria con un tono tajante, deslizando los dedos sobre la pantalla táctil de la terminal financiera mientras las cifras millonarias parpadean en la penumbra de la biblioteca.
–Señorita Voronin, si realizamos un movimiento tan agresivo en menos de media hora, los sistemas de alerta de la fiscalía bancaria internacional podrían detectar el flujo –advierte Dimitr