Días después.
–Tienes que hacer algo que la desestabilice por completo, Adrián –dice Franco desde la cama de la clínica, mirando al líder ruso con los ojos suplicantes y la voz ahogada por la angustia mientras la máquina de signos vitales emite un tono pausado y constante. – Mi hermana se está perdiendo en un abismo del que no va a poder regresar jamás si nadie la frena ahora mismo, porque el poder absoluto la está cegando, la está destruyendo por dentro y sepultó la bondad que siempre la cara