Él exhaló lentamente, como si tratara de ganar tiempo mientras formulaba una respuesta. Sus ojos, esos que habían cambiado de color y ahora me miraban con una intensidad afilada, se mantuvieron clavados en los míos. Por un instante, noté cómo su mandíbula se tensaba, y aunque parecía decidido a mantener el control, no pudo ocultar el destello de ansiedad que cruzó su rostro.
Finalmente, se inclinó un poco hacia mí, con una sonrisa ladeada que no alcanzó sus ojos. Era una sonrisa de alguien acos