Capítulo 18. Un festín
—¿A qué te refieres? —preguntó Sara, frunciendo el ceño.
Me puse las manos en el rostro, sintiendo la presión acumulada en mi cabeza.
—Ya no sé ni lo que digo —murmuré, dejando caer las manos a los lados—. Vayamos por algo de comer. Necesito distraerme un poco.
Nos dirigimos a la cafetería común, un lugar que siempre me había encantado. No solo ofrecía una variedad deliciosa de comida tipo buffet, sino que también la arquitectura era impresionante. Al cruzar las puertas, el aire acondicionado n