Diego
—Mmm, nada mal —murmuró Christopher cuando una pelirroja atractiva pasó a nuestro lado.
Los dos la seguimos con la mirada mientras caminaba con aire seguro hasta la barra. Llevaba un vestido negro ajustado y un trasero perfectamente redondeado. Arrugué la nariz con desdén.
—Normalita.
—No es normalita —sus ojos se le fueron directamente al culo y se quedaron ahí—. Para nada, de hecho.
—No me dice nada —suspiré contra el borde de mi vaso mientras recorría el club abarrotado con la mirada