ISABELLA
El disparo sigue resonando en mi cabeza.
El eco del balazo. El cuerpo cayendo. La expresión de Gael después de hacerlo.
No hubo duda en su mirada.
No hubo vacilación en su pulso.
Un solo tiro. Un solo segundo.
Un solo instante que lo separa de la vida y la muerte.
Se supone que debería estar horrorizada.
Que debería querer gritar, llorar, golpearlo.
Pero no lo hago.
Porque aunque mis manos están frías y mi corazón golpea contra mi pecho, hay algo en mí que no esperaba sentir.
No espera