75. LA HISTORIA DEL VILLANO
EL VILLANO
—¡Mierda! ¡Mierda!
Grité con tanta fuerza que la garganta me ardió. Ya había destrozado todo lo destrozable en esta inmunda habitación que ahora se había convertido en mi escondite. Me oculto como una vil cucaracha, cuando en realidad soy un ser poderoso.
Aunque lo admito: no todo ese poder fue mío al principio. Pero ahora lo es. Y necesito más.
Durante generaciones, el cuidado del templo y su contenido fue confiado de forma secreta a la familia de mi madre. Mi supuesta familia. Porq