35. REGALO Y GPS
ALFA ZAYDEN
Las ramas crujían bajo sus patas.
El viento silbaba entre los árboles mientras dos sombras se deslizaban entre los troncos con la velocidad de la libertad.
Mara y Rod corrían bajo la luna, sin miedo, sin pasado. Solo instinto.
La noche era suya.
Desde que Lyra dejó de sentir dolor al transformarse, corremos cada vez que se puede.
Yo no pienso negarle ese derecho.
Ni a ella. Ni a Mara.
Rod la alcanzó, le mordisqueó el cuello con un gruñido juguetón, y ella respondió con un aullido cl