Narrador
Ya había amanecido y Jennifer, junto con los gemelos y Dominic, llegó a la cabaña de los Mackenzie. Había sido imprudente al no llevar suficiente comida para los niños; apenas tenía unos cuantos pañales y artículos de aseo. La leche que producía no era suficiente y la frustración empezaba a invadirla. Cuidar de dos bebés no era tan fácil como había imaginado, y su fantasía de ser una madre perfecta comenzaba a desmoronarse bajo el peso de su impaciencia.
—Dominic, por favor ayúdame. Te