Killian Mustafa
Un par de meses después…
Mirándola a través del cristal, mi corazón se hizo mil pedazos, pedazos que sabía que nunca podría volver a unir. La mujer que una vez había sido el gran amor de mi vida estaba allí sentada, inmóvil, con la mirada fija en la nada. Sus brazos se movían como si meciera a un bebé, con una sonrisa vacía y obsesiva jugueteando en sus labios. Parecía existir en una realidad ajena y distante, una a la que yo nunca podría llegar.
—¿Estás seguro de que quieres ha