Jennifer Mackenzie
Al ver las irregularidades y sin entender ni jota de lo que estaba sucediendo, fui directamente a la mansión de Leandro. Él tenía que retomar las riendas de su empresa; las cosas se estaban saliendo de control y yo ya no podía seguir manteniendo el papel de sumisa con Valentino solo para averiguar qué estaba pasando, sabiendo que, en los últimos días, lo único que me causaba era repulsión.
Cuando llegué, lo encontré desplomado en su sofá, con una barba descuidada, sucio, el c