Jennifer Mackenzie
Sentía que la cabeza me iba a explotar. Valentino era, sin duda, el hombre más idiota que había conocido en mi vida. No podía dejar de reprocharme por estar enamorada de él.
—¿Cómo pudiste dejar que te lo quitaran todo? —espeté, furiosa—. ¡Esa Katherine es una maldita perra! La odio con todo mi ser...
Mi pecho ardía, un fuego oscuro y voraz que amenazaba con consumirlo todo desde dentro.
—Era obvio que haría algo así, cariño —respondió él con una sonrisa, como si nada en el m