85. ELLA
—¡Tienes que irte de aquí! —La voz de Jasha era ronca, sus manos sostenían el rostro de Irina con fuerza.
—No… No puedo dejarte, no puedo irme sin ti —le dijo la rubia en un intento porque la escuchará y entrara en razón.
A espaldas de ellos estaban Hades y Poseidón.
Poseidón estaba herido y sangraba de un costado. Era grave, todos allí lo sabían.
—¡Jefe, es hora! —Gritó para la pareja de enamorados que parecían no tener fin en sus desgracias.
El plan de Jasha era simple, estaba pensado con