61. DAÑO
—No te puedes ir —Jasha LE estaba dando una orden.
—Viste lo mismo que yo, no actúes como un ciego cuando tienes la realidad en frente.
—Ese maldito bastardo no es mío.
—¡ES UN HIJO TUYO, POR AMOR A DIOS! —El grito de Irina fue desgarrado, doloroso, lleno de angustia, ansiedad, también de ira, mucha ira.
Lo que estaba sucediendo en ese momento dentro de Irina era una mezcla de resignación, derrota y humillación.
Sí, ella se sentía humillada y dolida, pues lo poco que había ganado de felicidad l