60. SUÉLTAME
—¡IRINA! —El grito de Jasha por primera vez sonó desesperado. Sentía que el aire se iba de sus pulmones y que nada estaba bien.
En realidad nada estaba bien, pero debía acudir a su sensatez.
Se molestó cuando Dasha clavó sus uñas en el brazo de Irina y se dio cuenta que eso dejaría marca, siguió los pasos de la rubia, pero fue detenido por un par de hombres del tío de la pelirroja y por el mismo hombre que se atravesó en su camino, entonces enseguida el lugar se torno pesado y oscuro.
Más bie