39. ¡BOOM!
El maldit0 teléfono no paraba de sonar.
Jasha podía sentir como vibraba dentro de su pantalón, pero él estaba enceguecido, era como si cada camino lo llevará a la nada, estaba refugiado tras un muro y Hades y Poseidón disparaban por sobre su cabeza para despejar el lugar y darle paso a la oficina principal de un socio pequeño.
Lo había descubierto vendiendo su mercancía a los Italianos a un precio más económico.
—¡JASHA, AHORA! —Le gritó Poseidón y aquello se vio como en cámara lenta.
El rubio