128. DE ALEK, LEV, MASHA Y OTROS DEMONIOS II
—Porque me salvo señor —dijo casi con vergüenza—, yo era el más débil de todos y era como su costal de entrenamiento, sin embargo cuando usted acabo con todos ellos, el único que quedo fui yo y tuve que hacerme cargo de todo esto. Quería todo, menos hacer parte de esa vida, lo único que yo quería era que me dejaran en paz y de algun modo gracias a usted así fue.
Era una situación incomoda y que ponía a Jasha y a Irina contra la espada y la pared.
—¿Dónde están? —pregunto Alek, a Alyona y Mi