129. DE ALEK, LEV, MASHA Y OTROS DEMONIOS III
Alek y el italiano estaban atacando con tanta fuerza que parecían dos maquinas de guerra y no dos personas, menos dos hombres tan jóvenes.
Los cuatro se encontraron en medio del salón de mando y unieron sus espaldas para protegerse y poder atacar de ser necesario.
—¿Sofía? —pregunto Alek con angustia, pues su amada había dejado de hablar por un buen rato. La llamo varias veces hasta que al fin respondió.
—Tuvimos que aterrizar de emergencia, estamos en la entrada y no dejaremos que nada entre