127. DE ALEK, LEV, MASHA Y OTROS DEMONIOS
Dos semanas le tomo a Lev poder levantarse de la cama, miraba a un punto fijo en la pared, comía se ejercitaba, visitaba a Jasha que cada día podía sentarse mejor y luego volvía a su solitaria y fría habitación.
De vez en cuando visitaba a su madre, a su abuela y a sus hermanos.
Pero se mantenía solo y frío.
Sofía había decidido hacerse cargo de la casa y las labores de la misma con la ayuda de aquel par de mujeres que lograron escapar de la isla. La abuela estaba concentrada con Alyona en inte