Leonardo
—¿Dónde está tu habitación? —cuestiono a Camille, enredando sus piernas en mi cintura y cargándola de los glúteos.
—E-en el primer piso —gimotea, sintiendo mi erección contra su intimidad.
La llevo hasta donde me indica y depositándola con mucho cuidado sobre su cama, me deshago de su camisón dejándola solo en unas sensuales bragas de encaje y, gracias a lo sexi que se ve, mi miembro punza de excitación.
Sin más palabras, ambos terminamos de desnudarnos y, tomando su pie, beso su empein