MAYA
Sentía un deseo abrumador de desaparecer. ¿Cómo era posible que los poderes de Dante me hubieran llevado a un mundo donde solo existían monstruos malignos, según él, invocados por mí? Según sus palabras, poseía energías destinadas al mal, y por esa razón, tenía que acabar con todo lo bueno en este mundo.
Sacudí la cabeza con desesperación, queriendo lanzarme al abismo y quedarme ahí para siempre. Pero entonces recordé que dentro de mí crecía una vida, mi bebé, y que él debía nacer y crecer