Valentino
Sentía que la vida se me escapaba al escuchar todo lo que mi pobre esposa tenía que enfrentar. Maya estaba luchando en un mundo que apenas comprendía, y solo si ganaba, regresaría con nosotros. Si no... estaría peleando miles de años con espíritus desconocidos. Tal vez debí dejarla descansar en paz, pero cometí el error de aferrarme, y ahora solo me queda un poco de fé, en que regresará.
Miro a nuestro hijo, pequeño, indefenso, y me duele verlo llorar, sin el calor de su madre. Espero